domingo, 6 de mayo de 2012

Momentos


Y de nuevo nos llega un recuerdo, en cuestión de segundos y en el momento más indicado; recorriendo cada parte de nuestro cuerpo hasta captar toda nuestra atención, la de cada uno de nuestros sentidos. Recordamos cada paso que hemos avanzado y como luego, en ocasiones, hemos retrocedido dos de golpe. Recordamos el tacto de ciertas cosas; y la fragancia de otras más, como el olor a sábanas recién lavadas dando paso a un cuadro de imágenes: Tal vez las carreras que hacíamos con nuestros hermanos hasta que alguno de los dos tropezaba y caía; o quizás los cuentos que nos narraban nuestros padres antes de caer en el sueño más profundo del día. Recordamos cada una de las mentiras con seda que nos han marcado y que al final hemos acabado aprendiendo que preferimos las verdades con espina. Las numerosas promesas que hemos hecho, cuantas de ellas hemos cumplido y cuantas se han quedado por el camino. Los años no pasan en valde y cuando miramos atrás o simplemente cogemos el álbum de fotos que hemos ido llenando a lo largo del tiempo evocamos las épocas más dulces de todas: Nuestro primer cumpleaños. Las navidades más entrañables junto a esas personas que nos han convertido en lo que hoy somos; y que aunque no estén aquí o estén a punto de desembarcar en un viaje eterno y con su fin; las llevamos presente diariamente con la imposibilidad de que algún día dejen de formar parte de nuestras vidas. Rememoramos cuantos regalos nos han dado; cuantas cosas nos han ofrecido y cuantas más hemos rechazado. Cuantas noticias inesperadas que nos han dado y toda la fuerza que hemos necesitado de nosotros mismos y de otras personas para poder remontar y darnos cuenta de que no podemos sobrevivir solos en este sálvese quien pueda. Cuanto mundo hemos recorrido y cuanto mundo nos queda aún por conocer. Cuantos sueños hemos trazado en una servilleta de papel y cuanto deseamos que ese taco de servilletas emborronadas con sueños, se cumplan algún mágico día . Cuantas miradas nos han matado y cuantos besos son han hecho renacer. Cuantas noches estrelladas de luna llena hemos pasado entre caricias y juegos tórridos. Esas risas encantadoras que dejamos escapar de pequeños y esas sonrisas tontas y enamoradas que no podemos retener, y que aguardan esa parte tan adolescente de cada uno. El recuerdo de un diploma, aquel que cierra un gran y magnífico período. Salidas nocturnas que nos hacen volver a casa con el mayor secreto y silencio de cada noche. Amistades rotas que decepcionaron nuestra idea sobre ellas pero que lo significarán todo eternamente; o aquellas encontradas hace poco y que han pasado a serlo todo. Recordamos nuestras primeras grietas en el corazón y como fueron curadas hasta cicatrizar la más profunda. Dulces escapadas y lugares secretos. Paseos sin rumbo. Tormentas y días de mejores. Porque la vida es aquello que te va sucediendo; entonces te acuerdas de que por un instante, estos recuerdos, estos momentos que construyen toda una vida son para siempre, puede que un día se olviden, pero por el momento son para siempre.