viernes, 13 de julio de 2012

tuyo, mio, nuestro

Risas y juego; miradas y deseos; secretos y silencios. Dos personas. Cuando sale el sol y cuando cae la luna. Cuando amanece y cuando anochece. Dos palabras mudas y un amor ciego. Transcurre un tiempo, pasa el verano y los caminos se cruzan de nuevo, tal vez porque es el destino, tal vez porque es nuestro destino aunque tu no creas en él. No prometas nada que no puedas cumplir así como tampoco me asegures algo y me pidas que observe como huyes otra vez. Recordarte a ti es como aceptar que el mundo está loco, y sí, quizás lo esté pero adoro esta locura. A esta locura se le llama amor y a este amor se le llama debilidad. Y quien diría que los débiles nunca se rinden, solo es aprender a utilizar estas debilidades para hacerse más fuerte. Con el tiempo, quizás mañana o quizás tarde algo más, pero con el tiempo mi fuerza adquirida se convertirá en puro arrepentimiento el tuyo.