miércoles, 12 de octubre de 2011

Nosotros

Nacemos seres indefensos. Tan solo nos rompía el corazón que nuestros padres nos soltaran la mano para dejarnos a cargo de otras personas; o perder nuestro peluche favorito o que nos quitaran de las manos cualquier cosa que nos gustara. Incluso a veces cuando caíamos ni siquiera nos dábamos cuenta, tan solo seguíamos caminando. Nos enseñaban y nos encantaba aprender. Cometíamos mil y un errores tal vez, pero aprendíamos de ellos sin decir nada. En cambio vamos creciendo y todo cambia. Creemos ser fuertes. Esperamos más de las personas, más de la vida. Buscamos venganza; sinceridad, respuestas, la verdad y la felicidad eterna que es lo único que nunca ha existido. Quizás confiamos en algo improbable. En algo que nunca aparecerá, y es que cuando creemos tenerlo todo, es cuando nos falta algo. Somos una sociedad consumista, siempre vamos a querer algo nuevo, nunca tendremos suficiente con lo que tenemos. Nos enseñaban.. y aún hoy nos enseñan las cosas que nos convienen, pero cada vez hacemos menos caso a lo que nos dicen, para escuchar más a lo que nos llama a nosotros. A lo mejor, nunca tendremos lo que necesitamos, eso yo no lo sé. Nací indefensa, será por eso que no me siento culpable de un acto primordial, o de un contraataque inesperado.. Somos tan indefensos, que por eso morimos todos. Pero mientras esté aqui, me gustaría decir que amo esta inocencia, y que tenemos todo el tiempo del mundo para no sentirnos culpables. Ahora que creo tenerlo todo, inocentemente, pediría que no te vayas.

Los sueños

Totalmente abrumada caí en la cama como alguien que ha estado semanas sin apenas cerrar los ojos. Me adentré en un sueño mágico y algo confuso. Era un mundo irreal en el que se caracterizaba por las continuas sonrisas. Era en aquel lugar en el que no existía ninguna mirada de la que pudieras extraer lágrima alguna. Era allí donde aguardaban las mejores sensaciones, los mejores sentimientos. Era allí donde los errores eran algo de lo que podías aprender. La añoranza no cabía y el rencor no se hallaba. En aquel lugar la decepción era algo desconocido. La maldad no se encontraba. Tampoco tenían la obligación de decidir, de elegir entre lo correcto y lo incorrecto. Volaban cometas que reflejaban la libertad de una persona. Era posible respirar el aire puro de ese mundo que te transmitía una máxima serenidad. La soledad y el miedo no se podían encontrar ni aún en el lugar más remoto. El tiempo transcurría tan rápido como una estrella fugaz y por ello, los recuerdos eran momentáneos; y la felicidad, eternamente efímera, coexistía en cada una de los seres que habitaban allí. En ocasiones tenemos la necesidad de soñar para escapar de nuestra realidad, aun tan solo sea por unos minutos.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Recuérdame

Lentos caminos por la playa. Como tus labios jugaban al escondite con los míos. Como tus besos me recorrían de principio a fin. Como tus dedos rozaban mi piel y como tus palabras me persuadían tan fácilmente. Como tu voz pronunciaba mi nombre. Como tu sonrisa y tu mirada me cegaban de amor. Como tus abrazos eran mis únicos salvavidas. Cuantas veces deseaba que el sonido de tu risa se hiciera eterno o cuantas veces deseaba que el día se redujera a tú y yo revueltos entre las sábanas. Jugar a cual sueño mejor. Y aún intento comprender si te has ido o aún sigues aquí. Pero lo único que pido es que me recuerdes siempre.

Fluye

Dicen que la vida es fluir, ¿no?. Aceptar las distancias. Los cambios que nos van sucediendo poco a poco, tal como se nos presentan. Asumir las diferencias de nuestro contrario. Y tal vez nos cause dolor alguno; tal vez nos cueste curar las grietas de un corazón roto. Pero dichos cambios es lo que nos hace crecer y aumentar nuestra sabiduría. No hay nada escrito y mejor no esperar a que el rió vuelva a su cauce porque quizás no lo haga nunca. Por suerte, el tiempo corre y tarde o temprano todo pasa.

¿Cambio de planes?

Y por fin logramos apartar los ojos para evitar una mirada; logramos con agua apagar las llamas; conseguimos mirar al miedo para así ahuyentarlo. Logramos desplegar un beso congelado y hacer desaparecer las huellas de unas caricias que se quedaron en el pasado. Logramos borrar una lágrima y dibujar una sonrisa. Porque de pronto el día se hace más claro. Porque la razón por la que logramos tantas cosas se reduce a una: Entonces algo llega a nuestras vidas; algo que no pide permiso para entrar y tampoco para salir. Entonces ese algo es aquello que nos hace cambiar de planes, de caminos y de ideas. Entonces ese algo es lo que hace cambiar nuestras vidas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Un simple miedo

Bajamos nuestros ojos cuando vemos venir al miedo, corriendo hacia nosotros, sin desviarse. Nos hace débiles, muy débiles; perdemos el equilibrio que creíamos tener; el corazón bate a mil por hora y nos tiembla el pulso; entonces perdemos la jugada. El tiempo transcurre como tan pronto amanece y anochece. Entonces cualquier día nos volveremos y los años habrán pasado por encima. Veremos todo aquello que dejamos atrás. Amigos de la infancia. Primeros amores y otros que le siguieron y tuvieron la misma importancia. Personas a las que les pudo el éxito, les pudieron las dificultades y se rindieron arrebatándose ellos mismos su propia vida. Personas buenas y personas malas. Personas que te hicieron ver la diferencia que hay entre el bien y el mal. Pero sobre todo recordaste un día en que el cielo se vistió de gris cuando dejaste pasar una oportunidad de ser feliz, pero lo esperanzador fue ver como salió el sol al día siguiente porque cuando algo termina es porque algo va a comenzar. Si tu corazón necesita tiempo para cicatrizar heridas, déjalo pasar pero cuando esté preparado vuélvete a lanzar a la vida. Todos tenemos miedo, y todos ellos son diferentes pero tenemos que saber que siempre hay alguien con los que compartirlos pero, ¿te cuento un secreto? Si mantienes los ojos abiertos cuando el miedo venga yo permaneceré a tu lado y cuando todo haya pasado, saldremos de nuevo a enfrentarnos a lo que la vida nos tiene preparada amiga mía.

La parte positiva

Cuando recordamos hechos que sucedieron en el pasado, la mayoría de veces nos empeñamos en recurrir a todos aquellos que nos hicieron derramar las lágrimas más profundas. Pero cualquier día miras a lo lejos y sonríes porque te mueres de ganas por hacerlo. Entonces tu mente evoca esos nervios que te entrecortaban la respiración; o aquellas mariposas en el estómago que siempre dicen que sentimos cuando vemos a la persona a la que queremos, aquella que despertó novedad, alegría y entusiasmo en nosotros. Aquel momento en el que alguien nos miró a los ojos, esos que derrochaban ternura y protección, y nos dedicó unas palabras las cuales recordaremos el resto de nuestros días. Aquel cumpleaños en el que aún lo formaban aquellos seres queridos que un día se fueron a formar parte de otro mundo y aquellas que con el tiempo decidieron tomar su propio camino. El día en el que abrimos nuestros ojos y detrás nuestro nos esperaba un gran amigo para darnos esa bienvenida que nadie podría habérnosla dado mejor. O aquel año nuevo en el que no importaba lo que próximamente nos esperaba porque en ese instante solo necesitábamos celebrarlo con la mejor de nuestras sonrisas. ¿Que hay de esos días que se resumen en un reír continuo? Por que si por mi fuera, los congelaría y viviría eternamente de ellos. O simplemente cuando respiramos aliviados porque todo parece ir bien. Porque pocas veces pensamos en esos grandes momentos; son estos los que nos dan la oportunidad de ser felices, de recordar que siempre hay más y de que no hay mal que por bien no venga.

martes, 5 de julio de 2011

Era mucho más diminuta de lo que ella había creído. Soltó de golpe todas sus maletas y miró al resto del mundo como si no lo conociera en absoluto. Amar. Loca y arriesgada aventura la de amar. Suspiró y tuvo la sensación de que él estaba allí; rodeándola como solía hacer cuando ella preparaba el desayuno con su camisa más sexy. Cerraba sus ojos y se dejaba llevar. Abrió los ojos y se giró hacia atrás entonces milagrosamente le vio. Él se puso a su lado, cogió su mano y le dijo- ¿Me sigues?- a lo que le contestó- ¿Donde?-,- No lo se, ven conmigo para descubrirlo juntos-. La soltó de su mano y se lanzó al agua cayendo de golpe. Ella se quedó quieta, inmersa en la ilusión de haberlo visto y no poder seguirlo. Deseaba por encima de todo compartir una vida junto a él pero no de esa forma; una forma que no había planeado y que ni siquiera le gustaba. Tuvo la fuerza de escoger lo mejor para ella aunque no fuera esa su idea. Tenía la esperanza de él que la escogiera a ella y no la dejara marchar, de que eligiera a la persona que amaba y luchara por ella, pero no lo hizo. Echó la vista hacia abajo y no encontró a nadie. De pronto una llamada acaparó su atención, y tras mucho tiempo alguien consiguió que una deslumbrante sonrisa abarcara su rostro.

lunes, 4 de julio de 2011

Te vi a lo lejos y recorrí cada uno de tus recuerdos como fotogramas de una película. Te vi y me invadió una sensación de vacío y añoranza. Hice un esfuerzo inmenso en llegar a ti pero todo fue en vano; tu ibas avanzando rápidamente mientras que yo, en cambio, caminaba más despacio hasta quedar inmóvil y caer de golpe en la tierra. De pronto te volviste hacia mi y me miraste una última vez; mirada la cual me recorrió de principio a fin y me hizo estremecer como tus caricias entre las sabanas a medianoche; como tus dulces besos desgarradores; como tus abrazos con una dosis de tranquilizante; como la sonrisa que me dedicabas en la que el mundo parecía llegar a su fin y tú y yo destruirnos en él. De pronto cerré los ojos y sentí como una ráfaga me invadió y el presentimiento de volver a abrirlos y tu no estar allí, se hizo realidad. Parte de mi corazón deseaba permanecer en aquel lugar por si se te ocurría volver algún día; y la otra parte de él se iba recuperando poco a poco hasta aceptar que si para ser feliz se tenía que olvidar, se olvidaba y punto.

miércoles, 29 de junio de 2011

Si por mi fuera, no dejaría de mirar atrás para que continuaras jugando conmigo por el simple hecho de que recordaras que sigo aquí; me seguiría creyendo tus promesas y seguiría confiando en tus palabras. Correrá hacia ti una y otra vez aún cayendo contra el suelo en todos mis intentos. Ignoraría el dolor que causas en mí; pero la realidad no es esta. La realidad es que no puedo dejar que me manejes con tu mando a distancia. No puedo seguir creyendo que pronto regresarás a mí ni que eres todo lo que yo consigo que seas. Me niego a despertarme todas las mañanas y entender que solo serás mío algunas noches. Es más fácil que los demás decidan por nosotros cuando no somos capaces de alejarnos de todo aquello que nos causa un dolor infernal. De modo que me resulta más fácil dejar que cojan mi mano y me impidan volver atrás. Solo quiero que algún día entiendas que no es lo que yo quería sino lo que tu me has obligado a hacer.

viernes, 17 de junio de 2011

Una señal

Buscamos señales, algo que nos haga estar seguros de tomar una decisión u otra; de tomar un camino u otro. Queremos ordenar nuestra vida, nuestras ideas de modo que empezamos por organizar algunas cajas del altillo. Todo esta lleno de polvo con olor a cerrado, como si hiciera mas de un siglo que no hubiéramos abierto todo aquello. De pronto, sin más, se cae una de ellas abriéndose y dejando ver todo lo que hay dentro. Pudimos hallar fotografías llenas de vida, de color, de locura y de felicidad. Un colgante sencillo pero significativo que compartimos con nuestra mejor amiga. Noches en vela, tendida sobre la cama mirando al techo cogida de la mano de tu hermana o alguien que tiene ese mismo significado para ti. Horas de carretera buscando un lugar en el que sentirse como si fuéramos la única persona que existe en este mundo. Días buenos y otros, no tan buenos. Descubrimos lugares que creíamos inexistentes por no querer seguir ningún mapa. Discusiones que acabaron en tórridas reconciliaciones. Lágrimas que surgieron de los sentimientos más profundos de nuestra alma causando heridas, que gracias al tiempo fueron curadas. Sonrisas que deseábamos conservar eternamente. Planes de futuro y sueños compartidos. Acciones capaces de ponernos a prueba. Errores de los que aprendimos. Los mejores veranos en la mejor compañía. Etapas de nuestra vida que quedaron marcadas en nuestro corazón y en nuestro recuerdo. Personas que recorrieron junto a nosotros un duro camino; perdimos a muchas y ganamos a otras pero todas y cada una de ellas hicieron de nosotros lo que hoy somos. Al recordar todo aquello caímos en la cuenta de que esto era una señal. ¿ Que señal? Os preguntareis, pues no esperéis que yo os la diga, la explicación la tendréis que hallar vosotros.

miércoles, 25 de mayo de 2011

Mi plan

Dejar de ser alguien impaciente como quien no ve la hora en la que dejar de mirar el reloj. Descargar toda tu ira en un grito desde un lugar superior en el que por unos instantes estamos por encima de todo. Reír; reír tanto como si te hubieran dado una dosis de felicidad. Aprovechar el día como si fuera el último de tu vida. Aprender a tomarte las cosas con más calma; como si fueras ese velero que rompe con las olas del mar de un color azul cristalino y brilla de forma intermitente. Dejar de jugar y probar sabiendo que ninguna de esas personas con las que juegas es la que quieres y a la que realmente necesitas. Dejar de tenerle miedo a las tormentas, o a las noches; aguardar bajo las sábanas y compartir cama tal vez sea la cura perfecta. Abandonar las decisiones por un largo tiempo y cometer errores de los que aprendemos y damos con algo nuevo. Tener el valor suficiente como para correr calle abajo en busca que la persona que quieres y decirle lo que sientes; no la dejes irse. Luchar porque quien algo quiere, algo le cuesta. Esto es lo que algunos esperan de la vida; y esto es lo que voy a hacer de la mía.

domingo, 15 de mayo de 2011

Vive y punto

Y nos tachan de locos cuando pensamos en voz alta aquello que esperamos de la vida. Cualquiera que nos oye piensa que somos unos soñadores, incluso algo ilusos porque la vida no se parece a la que nosotros creemos que es. Echos que suceden en el tiempo nos demuestran que no hay que esperar nada de ella. Nos tapamos con una venda esos ojos que han visto muchas cosas; y después, una tarde o una noche cualquiera alguien nos la desata, o decidimos hacerlo nosotros mismos por que huir de la realidad llega a agotar. Entonces escuchamos una frase; revivimos un momento; vemos una imágen o tan solo nos paramos un instante y miramos un punto fijo y se nos ocurre algo. Se nos ocurre vivir el día a día; se nos ocurre soñar y perseguir dichos sueños hasta alcanzarlos, sin darnos nunca por vencidos. Optamos por reír en lugar de llorar. Y caemos en la cuenta de que no es momento de elegir, si no cometer errores. Tenemos sentimientos, y claro que nos romperán el corazón; y por supuesto que no todo lo veremos positivamente y perfecto siempre, pero tenemos que ser valientes y mostrarnos fuertes y no débiles. ¿Por que preocuparse por el mañana si hoy estamos vivos?. Mi única preocupación hoy es: Vive y punto.

domingo, 8 de mayo de 2011

Un "gracias"

¿Que le diriamos a esa persona que supo sacarnos una sonrisa cuando si por nosotros fuera nos quedaríamos mirando tras la ventana llover, esperando algo que ni nosotros mismos sabemos de la vida?¿ Y a aquella que nos dijo que le reservaramos nuestro último baile?¿ Y a aquella que nos hizo cometer esa gran locura que recordaremos hasta el fin de nuestros dias? O esa de la que nos acordábamos cuando despedazábamos las hojas de una margarita blanca; o aquella por la que tanto bebimos para intentar olvidarla por solo una noche; o esa que nos mintió dedicándonos un perfecto: para siempre. ¿Que hay de aquella que nos regaló su vida para salvarnos la nuestra?; o esa otra que nos pidió a base de hechos que la amáramos a la cual nunca pudimos querer. O aquella que era la razon por la que nos levantáramos cada día. O la que nos hizo perder a muchos seres queridos, la que nos hizo cometer tantos y tantos errores de los que logramos aprender; o aquella nos hizo parecer estar como en una montaña rusa; o de la que a día de hoy no queremos saber nada. Por no hablar de la que nos hizo derramar las lágrimas mas profundas y sinceras. O esa con la que probamos y sentimos mil y una experiencias nuevas. Esa con la que la que el tiempo se hacia eterno o todo lo contrario, con la que era imposible parar por tan solo un instante las agujas del reloj. Esa a la que hemos odiado y amado al mismo tiempo. Esa que nos ha dedicado sus mejores palabras, miradas y sonrisas. Aquella con la que compartimos secretos y mejoramos nuestros defectos. Esa que llenó nuestra vida auqnue nosotros solo fueramos un capítulo de la suya. Aquella que nos causó dolor. Aquella que nos curó con sus caricias y sus besos; que nos devolvió la esperanza y la ilusión. Considero que a dichas personas deberiamos darles las gracias, porque aunque sacaran lo peor de nosotros nos hicieron comprender que pase lo que pasela vida siempre sigue.

sábado, 30 de abril de 2011

Un deseo

Si hicieran una pregunta a cada persona de este planeta diciendo “¿Si pudieras pedir un deseo que te concedieran al momento, que pedirías?”. Algunos pedirian dinero, todo el dinero del mundo creyendo que eso da la felicidad. Otros pedirían una casa de diseño o un coche que reemplace al de sus padres. Unos pedirían un viaje exótico para descansar de su agotador trabajo y otros preferirían un lugar de ciudad, donde se encuentra la acción. Pero si me preguntaran a mi, tal vez encontrarían mi respuesta algo rara, fuera de lo común. Opino que no tiene precio que la persona a la que quieres por encima de todo te mire fijamente y te diga esas dos palabras tan simples y significativas. Me niego a perder la imagen de dos personas ancianas caminando de la mano por la calle, como si solo les quedara tiempo para contemplarse el uno al otro y ver cada una de las imágenes de sus recuerdos como si fuera una película grabada en la mirada de ambos. Me niego a que la sociedad pierda el sentimiento más alocado y sano de todos los tiempos. Me niego a perder el juego, la chispa que conduce a la llama que deseamos que nunca se apague. No puedo imaginarme un mundo sin sonrisas enamoradas o miradas infinitas; sin sueños o sin una lista de cosas por cumplir junto a la persona que más quieres. Por esa razón si tuviera que pedir un deseo sería que eso, eso que tenemos, eso que surge sin tu pedirlo, no se acabe nunca. Porque considero que el dia en que el amor se haya acabado será porque el mundo también lo habrá hecho.

lunes, 25 de abril de 2011

Empezar de nuevo

Toma aire, respira. Necesitas tiempo para ti. ¿De que sirve encerrarse en el pasado; en lo que ya ha ocurrido? Coge el coche y hazte tuya la carretera. Toma aire, respira. Necesitas tiempo para ti. Deja todo atrás y vuelve a empezar; con el contador desde cero. No tengas miedo, nunca estamos solos; por suerte podemos contar con ese ángel que nos cuida desde siempre. Miras tras el retrovisor y observas cuantas palabras mudas hicisteis de esos atardeceres donde el cielo se teñia de naranja sobre un tono celeste. Tal vez cometiste errores, ¿y que si lo hiciste? Ahora no sirven de nada las lamentaciones. Puede que en estos momentos solo necesites un abrigo que te proteja hasta de ti misma pero recuerda: toma aire, respira. Solo necesitas tiempo para ti. Y por supuesto que lo extrañarás; como un niño en media noche echa en falta su manta o su peluche preferido, pero tu vida debe continuar. Compartisteis secretos y os aferrasteis el uno al otro. Os lo dijisteis todo con una sola mirada. Caminasteis juntos y en la misma direccion durante un tiempo. Reisteis; jugasteis; peleasteis y volvisteis a reír. Os quisisteis. Pero como todo, ya es hora de regresar a casa porque se hace tarde y esta oscureciendo.

domingo, 3 de abril de 2011

El menú de la vida

No existen guiones y tampoco tenemos instrucciones. Pero si que hay un botón al que apretar cuando necesitamos ayuda. Nosotros solos encontramos la solución a los problemas. Lamentablemente no podemos borrar nada de lo que hacemos. Tampoco podemos retroceder ni parar el tiempo tan solo un segundo. ¿Ves donde pone “menú”? Allí a veces encontramos lo que queremos pero no lo que necesitamos. Todos aquellos momentos que vivimos se quedan grabados en nuestra memoria. Una vez que se enciende solo se apagará una vez más; claro que también existe la posibilidad de apretar el botón de salida, pero no creo que sea el apropiado por muy difícil que sea la situación. Cometemos errores que una vez hechos, lo anularíamos hasta que no quedara rastro de él. Excepto yo. Porque gracias a esos errores damo con algo nuevo.

viernes, 1 de abril de 2011

El amor es lo que para cada uno significa

  • ¿Porque sucede el amor? ¿Que es el amor, entonces?
  • ¿ Y Me lo preguntas a mi?. Pues bien, te diré lo que yo sé. El amor no es tan solo palabras sino más que hechos; actos y demostraciones. El amor no es recibir un ramo de rosas un catorce de febrero, sino saber que lo recibirías cada día. El amor no es un “de vez en cuando” sino un “siempre”. El amor es saber cumplir las promesas. El amor no es solo buenos momentos sino saber superar las distintas pruebas que te ofrece la vida. El amor no es solo querer, hacen falta más cosas. El amor es perdonar y saber olvidar. El amor es el poder de sacar una sonrisa. El amor es sufrimiento. El amor no es ficción, es realidad. En el amor, un beso puede ser muchas cosas pero sobretodo tiene que ser sincero. El amor son miradas. El amor es distracción e inesperado. El amor devuelve las ganas de vivir. El amor da fuerza y esperanza. El amor siempre vuelve, tal vez no con la persona que esperabas pero lo hace. El amor es aceptar a la otra persona. El amor es saber que estando arriba del todo puedes bajar en cualquier momento y que esa razón no interfiera en tu gesto de felicidad. El amor es aprender. El amor son sueños. El amor es locura. El amor es destructor. El amor es increíble. Pero para mí, es el sentimiento mas inexplicable que existe.

jueves, 31 de marzo de 2011

Amistad

Creeré en ti aunque todo el mundo deje de hacerlo. Estaré a tu lado cuando ellos se hayan ido. Respetaré tu silencio cuando ya no queden palabras. Secaré tus lágrimas cuando ya no puedas hacerlo tu misma. Te haré reír aunque tus ganas sean nulas. Te haré correr descalza por la playa en invierno por mucho que no quieras sentir el frió calarse en tus huesos. Te retaré a luchar por algo aunque tu empeño sea escaso. Te recordaré las ganas de vivir. Te abrazaré tan fuerte que solo podrás sentir el cariño de un amigo. Enterraremos juntas el orgullo. Alejaremos de nosotras el egoísmo. Cumpliremos todos aquellos sueños que escondimos en el baúl de los recuerdos. Mi mano estará siempre tendida por si un día la necesitas. Nos diremos lo que nunca queremos oír. Abriremos nuestros corazones y afrontaremos nuestros sentimientos. Aprenderemos a perder y a ganar. Me notarás cerca aunque no lo esté. Porque supongo que eso es todo lo que hacen los amigos.

viernes, 25 de marzo de 2011

En ocasiones nos mentimos a nosotros mismos. No somos sinceros respecto a nuestros sentimientos. Confieso que cubrí mis ojos con una capa negra intentando pasar por alto la huella que dejaste en mí. Y sucedió lo que siempre sucede. Me dí cuenta de que te echo de menos y de que lo he estado haciendo todo este tiempo a escondidas. No era amor, de eso estoy segura. Así que tranquilo, respira. Todo está bien. Me gustaban muchas cosas, y otras muchas que no, pero en el amor, la mayoría de veces ganan los pros. Y no me equivoco cuando digo que las sonrisas traviesas o que tu seguridad y sinceridad se la confíes a otra persona. Que tus palabras, tus cumplidos o que tus miradas se las dediques a otra persona. Y tal vez no sea tan malo ya que que aprenderé otra cosa más: que una oportunidad de ser feliz no tienes que dejarla pasar. Pero prefiero no pensar en lo que pudo ser y no fue; aunque miento, lo pienso continuamente. Soy humana y me centré tanto en pensar en no cometer errores que el tiempo me ha demostrado que el mayor error fue dejarte ir. Pero supongo que todo se basa en eso; en saber afrontar que hemos perdido un tren y que en la vida perderemos muchos más.

domingo, 13 de marzo de 2011

La vie

La vida es algo que al comienzo no elegimos vivirla o no; excepto cuando tenemos uso de razón, entonces ahí si que podemos optar a morir o a seguir respirando. En algunos casos se da la primera opción y no es algo que vaya a juzgar porque cada persona tiene sus razones. Pero yo sin ninguna duda opto por la segunda. Tal vez sea agotadora como de un Lunes a Viernes o tan vital como los fines de semana. Tal vez sea tan clara como como un día de sol o tan dudosa como un día de lluvia. Tal vez sea tan nociva como una mala ruptura o tan positiva como una sonrisa. Tal vez pueda ser tan devastadora como el amor o tan constructiva como una buena acción. Tal vez sea esperanzadora como una segunda oportunidad y tan sorprendente como una llamada en año nuevo de alguien a quien hace tiempo que no ves. Puede llegar a ser tan adictiva como el sexo y tan dulce como el chocolate. Tan peligrosa como las drogas y tan imprevisible como un accidente. Tan divertida como una noche de verano o tan aburrida como la monotonía. En ocasiones puede parecer tan serena como una apuesta de sol y en otras, tan nervioso como la espera de una mala noticia. La vida es muchas cosas y puede que en momentos lleguemos a una extrema idea de querer acabar con ella. Pero lo valiente y lo que nos hace mejores y personas más fuertes es afrontarlo todo como venga. Porque, solo tenemos una vida, habrá que vivirla ¿no?.

domingo, 20 de febrero de 2011

Entre dos caminos

Hay momentos en la vida en que nos encontramos entre dos rutas, dos vías diferentes y tenemos que elegir cuál de ellas tomar. Conocemos pocas cosas de ambas. Una de ellas es pura locura, acción y aventura. Es libre y sin ataduras. Es adictiva. Algunos dicen que lo que peor puedes llegar a hacer en ese lugar es enamorarte porque tal y como he dicho antes, acabas volviéndote loco; allí solo vivirás nuevas experiencias y te enfrentaras a todo lo desconocido. Es de esos lugares que elegirías sin ninguna duda si no fuera por la inseguridad, la incertidumbre e inestabilidad que aguarda. Y aunque creamos que es lo que queremos, cuando el tiempo pasa caemos en la cuenta de que no nos conviene y no podemos estar en dicho sitio si algún mal nos proporciona. En cambio; la otra ruta es puro recuerdo porque ya hemos estado en ella en alguna etapa anterior de nuestra vida. Es dulce y profunda. Imprevisible y tierna. Es sensible y cautivadora. Es mágica y sorprendente. Entrañable y romántica. Es única y absolutamente inolvidable. Y las cosas únicas e inolvidables siempre ganan con ventaja a todo lo demás. ¿Y si estando en alguno de aquellos dos lugares deseamos estar en el otro? La respuesta es: elegir. Nos guste o no siempre tendremos que hacerlo. He omitido algo en todo esto; no os he hablado de la tercera ruta que siempre tenemos. Es como una vía de escape en todo esto. Lo que tiene en común con las otras dos es que no sabemos cómo, ni dónde, ni con quien, ni de qué forma acabaremos; pero eso no es nada nuevo. Lo que la diferencia de las otras dos es que cuando estemos en ella no pensaremos en estar en la otra y en la otra. Por una razón muy simple y clara. Porque habremos decidido que lo mejor era romper con todo y emprender un viaje solo, sin que nadie espere una respuesta de nosotros. Porque para poder responder a las preguntas que nos hacen, tenemos que buscar esas respuestas a nuestras preguntas.

domingo, 13 de febrero de 2011

La definición exacta del amor

Tú, mi definición exacta del amor, me enseñaste más de lo que creía que podría aprender en toda  una vida. Me enseñaste uno de los sentimientos más locos de la existencia. Me mostraste la indiferencia de permanecer bajo la lluvia durante eternos minutos. Me revelaste que los colores del amanecer pueden llegar a parecer realmente profundos. Me hiciste saber que todas las almas libres dan con aquello que las convierte en almas presas. Me hiciste descubrir la luz que se esconde en la oscuridad. Me enseñaste que los lunes no tienen por qué ser tan jodidos como lo son normalmente. Me advertiste que entrar en el juego no acaba nada mal. Me enseñaste a levantarme cuando no estaba preparada. Me enseñaste a vivir el presente y a cuidar aquello que estábamos viviendo. Me hiciste ver la gran diferencia que existe entre la vida y la muerte. También aprendí a apreciar la suerte; a sonreír en lugar de llorar. Aprendí la mejor técnica de juego: las cosquillas; o que el mayor secreto se esconde en la mirada. Me enseñaste que las tormentas no eran tormentas cuando se trataba de pasarlas bajo las sábanas contigo. Me enseñaste a sufrir. Me enseñaste muchas cosas ¿sabes? Pero se te olvidó algo, algo importante. Se te olvidó ser hombre y tener el suficiente valor de permanecer y hacerle frente a aquellos sentimientos que empezaron a despertarse en ti. Huiste de ello, y ese es el mayor error que alguien puede llegar a cometer.

martes, 8 de febrero de 2011

¿Y si...?

Tan confuso, tan absorvente y tan entretenido como el remolino que se forma con las hojas caídas de un otoño reciente, acompañado del frio viento de un aproximado invierno. Y en la espera de un semáforo caemos en esta pregunta que continuamente solemos hacernos ¿y si…, y si…?.  ¿Y si qué? ¿Miedo? ¿Cobardía? Si, probablemente ambas cosas. Pero ¿Por qué? Quizás por temor a perder; a caer, a volver a caer; a fracasar, fallar de nuevo; a tal vez marcar una herida nueva o tal vez a volver a abrir un corte que ya se había cerrado hace tiempo. Y en estos casos, ¿Dónde se encuentra la esperanza por algo fallido, la ilusión por la recuperación, la locura por eso que todos conocemos, la recuperación por las caídas, las segundas oportunidades que nos brinda el amor? Seguir, y afrontar los obstáculos que nos ofrece la vida; confiar y hablar de todo aquello que nos preocupa asumiendo las consecuencias de nuestros actos. Eso y solo eso, nos hace crecer como personas; pero sobretodo madurar, nos hace madurar, de lo que en tantas ocasiones presumimos y de aquello que carecemos en otras muchas más.

domingo, 30 de enero de 2011

Mundo paralelo

Subí las escaleras a toda prisa, sin mirar hacia tras como hago de costumbre. Parecía no acabar nunca; hasta que como todo tiene un final, abrí la puerta y una clara luz lo invadió todo. Salí al exterior con los ojos entre cerrados por el resplandor. El mundo pareció pararse por un instante. Observé al mismo tiempo los dos mundos paralelos en el que vivimos. Advertí la verdad o la mentira. La confianza o la desconfianza. La coherencia o la incoherencia. La lealtad o la traición. La venganza o el perdón. El arriesgar o el desistir. La locura o la cordura. La amistad o la enemistad. Lo que nosotros entendemos por el bien o el mal. Lo correcto o lo incorrecto. La ilusión o el desengaño. Las lágrimas o las risas. El estar donde estoy yo, entre la vida y la muerte. Acercarse o alejarse. El irse o el permanecer. El abandonar o el seguir. La fuerza o la debilidad. El olvidar o el recordar. El saber quienes fuimos, quienes somos y en quien nos convertiremos. El caer o el levantar. El perder o el ganar. El despedirse de algo o alguien y el recibirlo. El componer o deshacer lo compuesto. La tristeza o la alegría. El saber o el desconocer. El ruido o el silencio. El detenerse o el seguir caminando. El ahora o el después. El siempre o el nunca. El decidir o el dudar. El estar dentro o fuera. El corazón o la razón. El amar, que al comienzo solo crea cobardía y miedo por algo nuevo; o el odiar que hace que amemos aún más. Desconozco quién hizo que yo consiguiera abrir los ojos y estar de nuevo en la vida y no en la muerte.

jueves, 27 de enero de 2011

Fotografías

Conocí a una chica joven; tendría unos veinte años  que tenía su cuarto repleto de fotos. Fotos del día a día; plagadas de amor; de odio; de sentimiento, recuerdo; de nostalgia; de alegría; de tristeza; de vida; de locura; de atrevimiento; de obsesión; de desesperación; de libertad; de frescor; de frialdad; de nerviosismo. Tenía millones de fotografías. Una de un niño a los hombros de su padre con una igual sonrisa. Una de una niña de seis años soplando las velas de la tarta de su sexto cumpleaños. Una de una vela encendida donde la llama nunca logrará apagarse. Una de un tiroteo; familias destrozadas, corazones rotos y medico intentando despertar vidas ya perdidas. Una de dos amigos con una cerveza en las manos celebrando el mejor partido de la temporada. Una de un padre y un hijo, ya mayores, riendo por los viejos recuerdos. Una de una ciudad en plena noche iluminada por las farolas; por los coches y por las casas que aun no han apagado sus luces. Una de tres personas donde solo se ven sus espaldas frente a una puesta de sol. Una de dos padres, y entre ellos dos un niño con apenas medio año. Una hecha desde arriba donde solo se ve a dos personas mirando el cielo estrellado y únicamente cogidos de la mano. Una de una sala de cine con una chica sola, llorando. Una de un día de lluvia, grisáceo y triste con un chico de rodillas en mitad de la carretera. Una de una familia montando el árbol de navidad. Una de una reunión de amigas; quizás comentando lo que odian de vivir en pareja. Una de dos chicas en medio de la pista de baile. Una de una pareja anciana en un banco; donde él le rodea los hombros y ella inclina su cabeza en su hombro. Una de un chico destrozado a la espera de que ese tren que ya ha marchado haga marcha atrás. Otra de una chica sonriendo con los ojos chispeantes al ver bajar de ese avión al mayor regalo de su vida. Una de cuatro amigas con un billete hacia un mismo destino. Otra de una lapida con flores. Una de un cristal de un hospital con una sala llena de bebes. Una de un abrazo y otra de una caricia. Una de dos manos agarrando un marco con una imagen de dos personas; de dos sonrisas. Otra del reloj de la puerta del sol marcando las doce de la noche. El de dos novios saliendo de la iglesia intentando que los puñados de arroz no les quiten su felicidad. Una de una mujer adulta al teléfono acompañada de lagrimas; una llamada que les marcara el resto de sus vidas. La vida. Repleta de momentos. Es nuestra decisión vivirla bien o mal y sobretodo vivirla como queremos junto a quienes queremos.

domingo, 9 de enero de 2011

Una vida diferente

Y entendí que somos nosotros quien nos tenemos que adaptar al mundo porque de la otra forma jamás lo conseguiremos. Probé de hablar con aquel indigente que se encuentra cada mañana en la esquina de la calle, al lado del café. No fui yo quien dijo la primera palabra si no él. Me paré frente a él y tras varios minutos en silencio, dirigiéndose a mí me dijo - ¿Si usted se fuera ahora sin avisar, cree que alguien le echaría en falta, alguien le esperaría en la puerta de su hogar hasta su vuelta o intentaría encontrar su rastro?- asentí con la cabeza y me contestó- Entonces no se rinda y luche- Fui a comprar dos cafés calientes, uno para él y otro para mí, me senté a su lado porque él quería hablar y yo quería escuchar.- ¿Sabe? Tengo setenta años y le voy a contar lo que quería hace cincuenta. Era un tipo listo; no piense que soy arrogante ni presumido. Estaba enamorado de la chica más guapa de la universidad, es más, ella también lo estaba. Tuve mucha suerte. Estaba estudiando medicina; era el sueño de mi padre. Tenía un buen coche y hacia lo que yo quería. Nadie me controlaba. Como metas tenía las de todo chaval. Triunfar y llegar a lo más alto. El empeño de mi padre me resultaba cada vez más agotador y duro. Tenía cuanto quería sin apenas mucho esfuerzo. Un día me hice muchas preguntas y tan solo una tuvo respuesta. ¿De verdad quería esto para mí? ¿Estaba viviendo mi vida o la de los demás? Y como prueba decidí marcharme sin que nadie supiera nada, ni tan solo mi madre, que creo que era la única que se merecía una respuesta. El error más grande que cometí fue no haberlo hecho antes porque nadie me buscó, a nadie le interesó encontrarme. Entonces comprendí que vivir sin amor no tiene sentido. Y ahora comparo lo que tenía y lo que tengo, quien era y quien soy; y sí, soy un tipo triste pero tú no encuentras a la suerte sino que la suerte te encuentra a ti. A mi desde luego que no lo ha hecho y con la edad que tengo, ya me da igual. Si algún día te encuentras inseguro sobre el curso que toma tu vida, asegúrate de que las personas que la forman te quieren, es fácil aunque lo dudes, tómame como ejemplo.

miércoles, 5 de enero de 2011

Marcha atrás

Muchas veces hemos soñado y deseado parar el tiempo y retroceder aun tan solo unos minutos para poder cambiar nuestros actos o elecciones. Eso me pareció vivirlo, de verdad que sí. Era un día asi como soleado pero algo raro, tal vez diferente porque lucía el sol de una forma mas apagada de lo normal. Entonces fue cuando las personas empezaron a caminar hacia atrás. Pude ver como las lágrimas retrocedieron y estaban de nuevo en el lagrimal; pude observar como un beso se replegaba;como seguía conservándose la colilla de un cigarrilo; como una foto seguia intacta antes de acabar quemada sobre el suelo. Pude escuchar el último respiro de alguien antes de morir o el último latido de su corazón antes de una parada cardíaca. Pude oír un último grito antes de que una vida más acabara derrotada. Pude sentir la tensión de unos segundos antes de marcar un gol en un partido de fútbol. Pude observar la impresion de dos personas que hacía tiempo que no se veían y el adiós que puede marcar tanto a un ser. Pude advertir de sentimientos que acababan de romper y otros que surgían o lo volvían ha hacer aunque siempre digan que segundas partes nunca fueron buenas; pude sentir. Pero sobretodo, advertí entre la vida y la muerte; en la inconsciencia antes de cometer un grave error. Pude ver muchos sengundos en la vida de muchas personas, ¿lo peor? aseguro que lo peor fue no poder impedir nada de todo aquello, no podía correr hacia atras en ese momento. En aquel instante, la vida volvió a seguir con su plan.

lunes, 3 de enero de 2011

Love

La mayoría sobre lo que escribo se basa en el amor. En su búsqueda  o en lo que ocurre después de encontrarlo. Cuantas formas posibles hay de amar  o que tipos hay. Yo nunca me he enamorado, es más, le tengo miedo a ese sentimiento pero he de reconocer que estoy realmente enamorada del amor. Considero que es lo único que a estas alturas es capaz de hacernos volcar sobre alguien voluntariamente, sin que nadie nos obligue o nos someta a ello, porque es el único deseo que tenemos. Se dice que en los silencios, a menudo se hallan las grandes palabras al igual que en a través de una mirada se pueden descubrir montones de sensaciones o incluso encontrarle la explicación a algo que intentamos ocultar. El amor habla por sí solo, es algo que se ve de lejos, es algo evidente. El amor hace que te sientas libre, te da esa sensación de estar surcando entre las nubes que de niña te parecían pequeños trozos de algodón, y que en ocasiones lo sigues pensando.  No tengo definición exacta para el amor, de hecho no creo que la haya; cada uno tiene un término para él, pero nunca estará del todo completa porque cada día aprendemos algo sobre el amor, yo diría que es un descubrimiento que no cesa.

Noches de tormenta

Recuerdo las noches de tormenta de hace muchos años; cuando era pequeña. El miedo se apoderaba de mí, me absorbía y yo no tardaba en ir corrido hacia la cama de mis padres y meterme bajo las sábanas agarrando a mi madre fuertemente; el miedo se iba y el sonido de los truenos apenas se oía. En cambio ahora; las noches de tormenta son diferentes. Somos conscientes de que cada una de ellas trae consigo la esperanza de que por la mañana todo vuelva a estar bien; de que el sol vuelva a brillar entre las nubes. Deseamos que las manchas más inquietantes desaparezcan así como las dudas de tu insolencia o las consecuencias de tus errores; las respuestas ante tus actos; las cicatrices de esas heridas inquebrantables que dejaron marca a causa de la traición o el recuerdo que lleva contigo la nostalgia de todo un pasado. Aguardamos que pase la tormenta esperando lo mejor, aunque en el fondo de nosotros mismos sabemos que algunas manchas son tan indelebles que nada ni nadie podrá hacer desaparecer.

domingo, 2 de enero de 2011

Tantos sentimientos como gotas

Camino rápido por las calles mojadas a causa de la lluvia de mi acogedora ciudad, de mi pequeña isla. Llueve, llueve sin parar, no llevo paraguas, me estoy mojando entera, literalmente, busco rápidamente las llaves del coche, aquí están, lo abro. Entro en seguida y dejo las cosas en el asiento del copiloto. Me siento frente al volante, pongo el coche en marcha y arranco, semáforo tras semáforo, multitud de gotas derramadas en los cristales, pongo el para brisas, semáforo en rojo, me paro y todo empieza. Veo a gente pasar con el paraguas a toda prisa, veo a personas caminar, riéndose; chicas jóvenes divirtiéndose bajo la lluvia sin ningún tipo de protección, son libres, felices. Después veo a personas experimentando un largo beso bajo la lluvia, ellos no tienen problemas, de ningún tipo, no se paran a pensar en que pasará, ellos viven; tal vez porque ese es el truco, vivir. Entonces me vienen recuerdos, muchos recuerdos; relatos contados, experiencias vividas, el pasado, el presente, el futuro; recordando cómo era, quien me ha cambiado. Reflexionando como soy e imaginando en quien me convertiré. Quizás en su momento no lo veamos; cuando lo estamos viviendo no nos damos cuenta, cuando pasamos los momentos más felices, solo tenemos tiempo para sonreír, y no parar de hacerlo, a toda costa, con sol, o con lluvia. Cuando todo nos parece haber acabado, nos arrepentimos pensando en cosas que podríamos haber hecho y rectificado en todo aquello. Allí es cuando me pregunté, que pasaría conmigo, si en algún instante podría lograr levantarme de esa caída letal, si podría llegar a afrontar determinadas cuestiones, miedos y momentos; si podría olvidar algún día; de qué manera las cosas pueden cambiar. Pensé en que las decisiones importantes cambiarían totalmente el rumbo de mi vida, si podría solucionar esos pequeños problemas aún no resueltos. Intento sonreír, y lo consigo, pero esa sonrisa va acompañada de algunas lágrimas. Y entonces pienso en mi frase favorita “¡qué demonios!, la vida sigue”. Me doy cuenta, los coches empiezan a pasar delante de mí con mala cara, estresados por el día agotador que han pasado por la lluvia. De pronto consigo reírme de mí, cambio de marcha y arranco con la radio a todo volumen, intentando escapar de todo aquello por un rato.