viernes, 24 de octubre de 2014

A aquellos que se olvidan: Cada día cuenta


Hacer que cada día cuente. Que del mañana nos quedemos con los pedacitos del día que nos han hecho reír. Que si esta mañana te has despertado es porque estas teniendo una oportunidad más de disfrutar cada segundo del día. Que si hoy cepillándote los dientes frente al espejo te viene un recuerdo, haz que ese recuerdo no sea aquel que “te deja un mal sabor de boca”. No me voy a poner insoportablemente positiva porque en realidad todos tenemos más de un día malo a la semana en los que ojalá no nos cruzáramos con aquella persona jodidamente feliz, que nos recordara inconscientemente que deberíamos ser un poquito menos cascarrabias. Que todos deseamos que llegue el viernes cuando el domingo ya se está acabando. Que posiblemente odies abrir la televisión cuando dan las noticias porque no encontraras en ellas ningún buen suceso, pero lamentablemente vivimos en una realidad cruda en la que hay millones de personas sufriendo. Y justamente por ellas, mientras podamos hay que hacer que cada día de nuestras vidas cuente.  

martes, 3 de junio de 2014

547 razones para quererte

Que comas de su  plato cuando el tuyo no está ni medio vacío aún y que para devolvértela, él te robe un trago de tu bebida aún teniendo su vaso recién rellenado. Sí. Esas pequeñas cosas que vosotros entendéis y a los únicos a los que al parecer, os divierte. Dejar escapar esos celos que como aquel viejo dicho dice “entre broma y broma, la verdad asoma”. Mantenerse a salvo en las guerras bajo las sábanas. Mantenerse a salvo con cada beso robado. Porque cuando alguien te diga “si te tiene en frente y le gustas, sus pupilas se dilatarán”, créele. Volverse ciego para dejarte llevar por la ruta de un mapa que desconocemos y que en el mañana del mañana seguiremos sin conocer.  Deja  que trepe por tu cuerpo; que te haga cosquillas; que te evite un beso y te de dos de recompensa. Deja que te haga rabiar y que consiga ponerte esa carita que solo conseguían ponerte tus padres cuando de pequeña, te obligaban a comer aquello que no te gustaba. Deja que lo arregle. Deja que te vuelva loca. Déjate querer. Pero después de todo, no niegues que estás enamorada de él.