domingo, 18 de marzo de 2012

Verano del 98

Conduzco por una larga carretera y el sol se refleja en los cristales de las gafas de sol. La cálida brisa alborota mi cabello empapado de la saladina del mar. La radio suena a todo volumen y los cuerpos bronceados han llegado a la ciudad. El tiempo libre ha llegado a mi mente.

Tal vez te hayas ido o por ahora permanezcas aquí pero aún caminas por el sendero de mi corazón. ¿Oyes eso? No, imposible que puedas oirlo cuando tú hace tiempo que ni siquiera lo sientes. Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, pero ahora dime ¿está todo perdido cuando se trata de ti?, Hay momentos en los que llegas a tal punto de querer salir corriendo y dejarlo todo pero ¿sabes algo? No lo haré; y cada vez que me entren esas absurdas ganas de cometer ese gran error será el momento de pensar en ti y en tratar de entender que siempre hay más y actuaré con el valor que tu nunca tuviste.

Entonces sin desviar mucho la mirada de la carretera giraré el rostro y sonreiré porque nunca sabes quien puede enamorarse de esa sonrisa.

Algo en lo que creer

No creemos en al amor ni tampoco en las canciones que hablan de él. No creemos en las locuras ni en los eternos besos y tampoco en los cálidos y reconfortantes abrazos. No creemos en la perfección o en lo que para nosotros es perfecto. No creemos en ese cosquilleo, en esas mariposas ni en esa sensación parecida al vértigo. Tampoco creemos en esos escalofríos que nos recorrern de principio a fín. No creemos en esa sonrisa tonta ni en los actos impulsivos. No creemos en el compromiso. No creemos en el deseo de que algo pueda ser nuestro por siempre. Tampoco creemos en esa fracción de segundo en la que tenemos claro lo que queremos. No creemos en la impresión de poder estar cayendo desde un rascacielos a toda ostia. No creemos en la mágia ni en el deseo de querer sobrepasar los límites. No creemos ni en la confianza, ni en las segundas oportunidades ni en la esperanza. No tenemos el convencimiento de que alguien pueda llegar a cambiar para recuperar todo aquello que ha perdido ; ni el de llegar a ser ese único motivo por el que alguien se levante una mañana cualquiera. ¿A que viene tanto miedo?, ¿A que viene tanta sobreprotección; tanto dolor y tanto negarse a uno mismo aquello que mas desea?. Entonces, si no es en esto, ¿En que creemos?.
Puede que ahora no creamos en muchas cosas pero algo cierto es que una vez creímos y tarde o temprano volveremos a creer.