Conduzco por una larga carretera y el sol se refleja en los cristales de las gafas de sol. La cálida brisa alborota mi cabello empapado de la saladina del mar. La radio suena a todo volumen y los cuerpos bronceados han llegado a la ciudad. El tiempo libre ha llegado a mi mente.
Tal vez te hayas ido o por ahora permanezcas aquí pero aún caminas por el sendero de mi corazón. ¿Oyes eso? No, imposible que puedas oirlo cuando tú hace tiempo que ni siquiera lo sientes. Dicen que en el amor y en la guerra todo vale, pero ahora dime ¿está todo perdido cuando se trata de ti?, Hay momentos en los que llegas a tal punto de querer salir corriendo y dejarlo todo pero ¿sabes algo? No lo haré; y cada vez que me entren esas absurdas ganas de cometer ese gran error será el momento de pensar en ti y en tratar de entender que siempre hay más y actuaré con el valor que tu nunca tuviste.
Entonces sin desviar mucho la mirada de la carretera giraré el rostro y sonreiré porque nunca sabes quien puede enamorarse de esa sonrisa.
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