martes, 26 de junio de 2012

Seducción

Hay muchas teorías que circulan al rededor del sexo masculino. Niños que creen ser hombres; sapos que dicen querer ser príncipes pero realmente solo un hombre puede llegar a ser un verdadero príncipe aunque esto no siempre se cumpla. Hay más de siete millones de personas en el mundo y las mujeres tenemos esa fijación por reparar en aquel hombre o tal vez chico, de metro setenta y cinco; pelo castaño; ojos chispeantes y sonrisa enamoradiza que aparenta ser el hombre perfecto para esa noche o para el resto de tu vida, quien sabe.
Primer paso: mirada desafiante y sonrisa tímida; a lo que nosotras respondemos con una risa algo ruborizada. Segundo paso: dejas la copa sobre la barra y te dispones a bailar de esa forma sexy y alocada. Tercer paso: te mueves con todo tipo de hombres hasta que el aparente príncipe decide acercarse y bailar contigo hasta caer rendidos. Cuarto paso: os dais los números y empieza el juego. Quinto paso: Conversaciones, paseos, caricias, besos y tal vez, sexo. Sexto paso: El príncipe desaparece como ese fantasma del pasado.
Cinco pasos, suficientes para volver a sentir esa desconfianza y ese miedo que no querías recordar; suficientes como para volver a marcarte esos límites que habías olvidado; cinco pasos, suficientes como para tomar decisiones y suficientes como para volver a trazar esas mismas heridas que te hicieron ayer. Los hombres y esa táctica jodidamente infalible del poder de seducción. Pero solo hay que recordar algo: gracias a estos cinco pasos, solo nos enseñan a que el juego es de dos y quien ríe el último, ríe mejor.

jueves, 21 de junio de 2012

Fuera

Corríamos a 150km/h y sentía el viento alborotar mi pelo. Sentía los rayos del sol penetrando mi piel. Veía tu sonrisa y observaba tu mirada hacia la mía tras el retrovisor riendo por lo fuerte que me agarraba a ti, sabiendo que mi miedo era ir en esa moto, ir a la velocidad a la que íbamos y en la compañía en la que viajaba. Y ahora si buscas mis palabras solo hallarás silencios; si quieres respuestas no obtendrás aquellas que tu deseas; si buscas que te perdone solo encontrarás espacio y tiempo y si pretendes acercarte a mi, tengo activado el control de seguridad. Pero por si algún día te cansas, solo te diré que mis besos necesitan más esfuerzos; que mis miradas requieren deseo y que mis juegos necesitan a aquellos que mejor apuesten y luchen hasta ganar sin conformarse con segundos premios.