miércoles, 16 de enero de 2013
TalT
Es difícil admitir que no hay día que no piense durante un minuto en ti. Es triste que cada recuerdo tuyo vivido en lugar de hacerme sonreír por el bonito recuerdo, solo consigue hacer que derrame una lágrima por cada una de las mentiras que me hiciste creer. Me mataría a mi misma por ser capaz aún, después de todo, de echarte de menos. Por cada vez que oía tu respiración junto a la mía al mirarnos a los ojos antes de cometer un acto insensato; por cada beso que interrumpías para morderme el labio inferior; por la falsa imagen que dábamos de completos desconocidos aunque tú lo acabaras siendo al final. Por tu forma de apretarme a ti, impulsarme hacia arriba y hacerme tuya con un interminable y loco beso de despedida. Me molesta saber que me enamoré de ti, y que tú mismo me has obligado a convertir ese amor en odio. Un odio que al volver a intercambiar sonrisas forzadas después de un largo tiempo en silencio, solo consigue hacer que el aire me vuelva a faltar, que me cueste respirar, que me cueste recuperarme. Cuesta creer que ya han pasado seis meses desde que este terrible juego empezó pero aún más me cuesta creer que sea cierto eso que dicen de que siempre habrá personas que permanezcan en tu corazón, pero no en tu vida.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)