viernes, 19 de agosto de 2011

Un simple miedo

Bajamos nuestros ojos cuando vemos venir al miedo, corriendo hacia nosotros, sin desviarse. Nos hace débiles, muy débiles; perdemos el equilibrio que creíamos tener; el corazón bate a mil por hora y nos tiembla el pulso; entonces perdemos la jugada. El tiempo transcurre como tan pronto amanece y anochece. Entonces cualquier día nos volveremos y los años habrán pasado por encima. Veremos todo aquello que dejamos atrás. Amigos de la infancia. Primeros amores y otros que le siguieron y tuvieron la misma importancia. Personas a las que les pudo el éxito, les pudieron las dificultades y se rindieron arrebatándose ellos mismos su propia vida. Personas buenas y personas malas. Personas que te hicieron ver la diferencia que hay entre el bien y el mal. Pero sobre todo recordaste un día en que el cielo se vistió de gris cuando dejaste pasar una oportunidad de ser feliz, pero lo esperanzador fue ver como salió el sol al día siguiente porque cuando algo termina es porque algo va a comenzar. Si tu corazón necesita tiempo para cicatrizar heridas, déjalo pasar pero cuando esté preparado vuélvete a lanzar a la vida. Todos tenemos miedo, y todos ellos son diferentes pero tenemos que saber que siempre hay alguien con los que compartirlos pero, ¿te cuento un secreto? Si mantienes los ojos abiertos cuando el miedo venga yo permaneceré a tu lado y cuando todo haya pasado, saldremos de nuevo a enfrentarnos a lo que la vida nos tiene preparada amiga mía.

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