En ocasiones nos mentimos a nosotros mismos. No somos sinceros respecto a nuestros sentimientos. Confieso que cubrí mis ojos con una capa negra intentando pasar por alto la huella que dejaste en mí. Y sucedió lo que siempre sucede. Me dí cuenta de que te echo de menos y de que lo he estado haciendo todo este tiempo a escondidas. No era amor, de eso estoy segura. Así que tranquilo, respira. Todo está bien. Me gustaban muchas cosas, y otras muchas que no, pero en el amor, la mayoría de veces ganan los pros. Y no me equivoco cuando digo que las sonrisas traviesas o que tu seguridad y sinceridad se la confíes a otra persona. Que tus palabras, tus cumplidos o que tus miradas se las dediques a otra persona. Y tal vez no sea tan malo ya que que aprenderé otra cosa más: que una oportunidad de ser feliz no tienes que dejarla pasar. Pero prefiero no pensar en lo que pudo ser y no fue; aunque miento, lo pienso continuamente. Soy humana y me centré tanto en pensar en no cometer errores que el tiempo me ha demostrado que el mayor error fue dejarte ir. Pero supongo que todo se basa en eso; en saber afrontar que hemos perdido un tren y que en la vida perderemos muchos más.
No hay comentarios:
Publicar un comentario