lunes, 3 de enero de 2011

Noches de tormenta

Recuerdo las noches de tormenta de hace muchos años; cuando era pequeña. El miedo se apoderaba de mí, me absorbía y yo no tardaba en ir corrido hacia la cama de mis padres y meterme bajo las sábanas agarrando a mi madre fuertemente; el miedo se iba y el sonido de los truenos apenas se oía. En cambio ahora; las noches de tormenta son diferentes. Somos conscientes de que cada una de ellas trae consigo la esperanza de que por la mañana todo vuelva a estar bien; de que el sol vuelva a brillar entre las nubes. Deseamos que las manchas más inquietantes desaparezcan así como las dudas de tu insolencia o las consecuencias de tus errores; las respuestas ante tus actos; las cicatrices de esas heridas inquebrantables que dejaron marca a causa de la traición o el recuerdo que lleva contigo la nostalgia de todo un pasado. Aguardamos que pase la tormenta esperando lo mejor, aunque en el fondo de nosotros mismos sabemos que algunas manchas son tan indelebles que nada ni nadie podrá hacer desaparecer.

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