jueves, 27 de enero de 2011

Fotografías

Conocí a una chica joven; tendría unos veinte años  que tenía su cuarto repleto de fotos. Fotos del día a día; plagadas de amor; de odio; de sentimiento, recuerdo; de nostalgia; de alegría; de tristeza; de vida; de locura; de atrevimiento; de obsesión; de desesperación; de libertad; de frescor; de frialdad; de nerviosismo. Tenía millones de fotografías. Una de un niño a los hombros de su padre con una igual sonrisa. Una de una niña de seis años soplando las velas de la tarta de su sexto cumpleaños. Una de una vela encendida donde la llama nunca logrará apagarse. Una de un tiroteo; familias destrozadas, corazones rotos y medico intentando despertar vidas ya perdidas. Una de dos amigos con una cerveza en las manos celebrando el mejor partido de la temporada. Una de un padre y un hijo, ya mayores, riendo por los viejos recuerdos. Una de una ciudad en plena noche iluminada por las farolas; por los coches y por las casas que aun no han apagado sus luces. Una de tres personas donde solo se ven sus espaldas frente a una puesta de sol. Una de dos padres, y entre ellos dos un niño con apenas medio año. Una hecha desde arriba donde solo se ve a dos personas mirando el cielo estrellado y únicamente cogidos de la mano. Una de una sala de cine con una chica sola, llorando. Una de un día de lluvia, grisáceo y triste con un chico de rodillas en mitad de la carretera. Una de una familia montando el árbol de navidad. Una de una reunión de amigas; quizás comentando lo que odian de vivir en pareja. Una de dos chicas en medio de la pista de baile. Una de una pareja anciana en un banco; donde él le rodea los hombros y ella inclina su cabeza en su hombro. Una de un chico destrozado a la espera de que ese tren que ya ha marchado haga marcha atrás. Otra de una chica sonriendo con los ojos chispeantes al ver bajar de ese avión al mayor regalo de su vida. Una de cuatro amigas con un billete hacia un mismo destino. Otra de una lapida con flores. Una de un cristal de un hospital con una sala llena de bebes. Una de un abrazo y otra de una caricia. Una de dos manos agarrando un marco con una imagen de dos personas; de dos sonrisas. Otra del reloj de la puerta del sol marcando las doce de la noche. El de dos novios saliendo de la iglesia intentando que los puñados de arroz no les quiten su felicidad. Una de una mujer adulta al teléfono acompañada de lagrimas; una llamada que les marcara el resto de sus vidas. La vida. Repleta de momentos. Es nuestra decisión vivirla bien o mal y sobretodo vivirla como queremos junto a quienes queremos.

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