Cuando abres los ojos y observas
como te miraba mientras dormías. Cuando mientras él se duerme en mitad de una
película y descubres esos pequeños espasmos que su cuerpo produce; en ese
momento te parece lo más dulce que existe en este mundo. Cuando se queja porque
te haces con toda la cama y él, como siempre, aguarda en el borde. Cuando pone
caras raras para ver otra vez esa sonrisa que tanto le enloquece. Cuando solo
él consigue hacer magia. Cuando Londres no es una ciudad cualquiera. Cuando la
yema de sus dedos y tu espalda, tienen más de una deuda. Cuando empiezas a
creer que las casualidades no existen, y que tú y él, estabais predestinados.
Cuando solo si es juntos, veis el más allá de las cosas. Cuando ese vacío que
tenias, ese brillo en la mirada como un ojalá o muchas esperanzas, lo acaba
llenando. Cuando te enamoras de esa persona y de un proyecto de futuro y de
planes llenos de sueños. Cuando “todo” se queda corto para todo lo que quieres
con él. Cuando todas las canciones tienen de título su nombre. Cuando quieres
un hoy, un mañana y un “todos los días de mi vida”.
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